Mi nombre, irrelevante por fortuna, no obstante hace cuestión de minutos percibí su corazón deslatir.
Informo al respecto. Sostengo aun que temía acobardarse, mi presencia sin lugar a dudas, prueba contundente de lo que afirmo. Sentados en frente el uno del otro, puedo admitir ahora, soñaba despierta con aquella cuota insondable de sangre desertora lamiendo mis tobillos.
Se hizo de la navaja, me miró tenso y sin mas parsimonia… el primer corte, profundo, letal, ¿oscilante? creo que la mano le temblaba y hasta pude notar que el estomago se le contrajo. Segundo corte, no constaté su arribo, nuestros ojos aun no terminaban de despegarse. Pretty clever, aquellos secretos de profesión se van con uno a la tumba… ¡monopolista! En fin, sinceramente llegué a creer que no podría, pero pudo, con menos formalidad y más eficacia que en una primera instancia, pero pudo. Analizaba la posibilidad de que me facilitase ambas muñecas y así con escrupulosidad estudiar su obra.
Los ojos me brillaban, los sentía fosforecer, enseguida sacudí la cabeza pues era preciso que borrase de forma alguna la hórrida expresión que de seguro ofrecían mis pupilas dilatadas, - ¿Necesitas agua?- preguntó jadeante - Nada, en todo caso disculpa que lo único que me falte sea salivar- creo que medio sonrió- Pierde cuidado, sin embargo no tengo idea de cuanto tiempo mas nos quede así que será mejor que principie de una buena vez.
Ocurrió a los doce, casi trece. ¿No ocurre lo eminente siempre a los trece? En fin, inocente yo, afirmaba que para alcanzar cualquier tipo de gloria el precio a pagar era el hundimiento justo que esta perpetuamente demanda. Se trataba… se trató siempre, de mi afán impetuoso por saber lo que no sabia, por el conocimiento empírico que con tirria se me negaba.
Creí que acababa de perder el conocimiento pero inhalando con potencia derrocó mi hipótesis.
Hacia poco, con encantos que nunca poseí, me las arreglé para conquistar un joven corazón, el de la hija de uno de los mejores amigos de mi padre, en efecto, la cercanía fue atisbo de patología maniaca, pudo haber sido cualquiera, pero fue ella. El desafió me apetecía.
Resumiendo, ahora que noto que no me queda más opción, prescindí de su inocencia para luego hacer lo propio con su vida. Hilo a hilo, como si se tratase de pescado ahumado. No sufrió o al menos aquello necesito creer.
Si pronunció aquel último “al menos” nunca lo sabré. Enseguida comenzó a convulsionar,¿que ocurría?, mientras lo observaba colapsar repasaba inerte lo que se suponía debía recitarle antes de que cualquier ceremonia inmolatoria tomara lugar, aquello que tan convenientemente olvidé: “Respira y córtalas. Créeme, no duele tanto como el que te las vuelvan a coser. Respira y cortalas, que no hablo necesariamente de agonía corporal.”
Este tipo de suicidio es cruel, en la mayoría de los casos pudiendo tomar de minutos a horas, dependiendo de lo certero de los cortes. En su caso, milimétricamente precisos.
Gracias por la invitación!
Cuidate...bloody kiss X
-|-...Patricia...-|-